Cuando la Cariñena alcanza su mejor expresión

[Muestra de barrica con 11 meses de crianza]

Rojo picota, ribetes cardenalicios, capa alta.
Nariz intensa, muy primaria todavía, llena de expresividad y de terruño. Notas de fruta negra madura pero sin llegar a la sobremaduración, recuerdos especiados y balsámicos, monte bajo, tomillo, trazas de chocolate puro y tabaco negro, con algún torrefacto y un fondo de mineralidad muy marcado y realmente encantador. Poderosamente complejo y armónico.
En boca muestra un equilibrio apabullante entre fuerza y frescura, entre potencia y elegancia. La acidez está marcada todavía, lo que le otorga una especial linealidad. Vino de paso firme y con garra, concentrado, de final largo y amplio, lleno de mineralidad y alma especiada y balsámica, sin perder un ápice de expresión de su terruño de origen. Taninos presentes y marcados, pero ofrecidos con nobleza e integración. Aún así, el vino está todavía por hacerse.
Si con Les Manyes señalábamos una excelente interpretación de la garnacha, Les Tosses es lo mismo de la Cariñena. Vino más prioratino, con más alma mineral, con más expresión mediterránea, menos anguloso y más amplio que su hermano de gama, supone sin duda una de las mejores expresiones de este varietal con las que me he encontrado. Vino caro y escaso (algo más de 100 euros), pero con todo el marchamo de calidad de un gran proyecto, de un proyecto serio.

[9,1]

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