Monovarietal de Carrasquín

Vista: Bonito, limpio y brillante rojo cereza de ribete rubí, casi fresa, de capa muy baja y lágrima muy densa sin casi color.

Nariz: De media intensidad, franco, con cierta compejidad y con claras notas de la crianza en barrica. La fruta, roja madura y hasta algo pasada, está acompañada de notas minerales, pimiento verde, tinta china, cedro, betún, toques vegetales y ahumados. Realmente personal.

Boca: Fresco desde la primera gota, de paso muy fácil, con armonía de sus componentes, de cuerpo medio, y liviana estructura, seco, ligeramente balsámico, buena presencia frutal, con los taninos pulidos, sutiles, estupenda acidez, viva y final de boca algo corto.

Es un vino personal, no podía ser de otra manera teniendo en cuenta su varietal y elaboración, y que resulta muy fresco y agradable de beber.
Este vino ha tenido una crianza de 9 meses en roble francés.
Su precio está en torno a los 15 euros.

Curiosamente he tenido la oportunidad de catarlo dos veces en el mismo día ya que estaba presente en los vinos de cata de Enofusión 2011, y también en una cata monográfica de vinos españoles de tipo atlántico organizada por la Unión Española de Catadores en Madrid; y en ambas ocasiones me llamó la atención.

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