Muestra con entusiasmo altas dosis de esencia frutal muy viva, sabiamente ligada con los aportes de la crianza

Segunda cata consecutiva y aporto nuevas impresiones de este vinazo... Comentario Cuando tratamos con una bodega a priori desconocida para el público mayoritario, y nos encontramos con una producción de 114.000 botellas y 3.000 magnum, poco mesno que nos preguntamos ¿Dónde venderán el vino?. Pregunta que es respondida tras realizar su cata, porque un vino semejante, se vende solo. Hablar de la Ribera es hablar de Calidad, no tanto en los últimos tiempos donde el nacimiento de multitud de bodegas oportunistas en algunos casos del boom de la zona, han ocasionado al igual que en su fiel competidora “D:O:C Rioja” una disparidad de calidad e incluso me atrevería a decir que algunas de ellas no llegan ni a unas cotas mínimas y hacen un flaco favor del prestigio de la D.O. Un descubrimiento en todas sus fases, un tinto brillante de franca complejidad, nariz profunda que muestra con entusiasmo altas dosis de esencia frutal muy viva, sabiamente ligada con los aportes que la crianza oxidativa le debe otorgar, apostando por una boca estructurada y muy fresca que invita al trago continuo.
Cata y armonía
Un tinto serio desde su visual ofreciendo la apertura de su explosión frutal y equilibrio con la crianza, un tinto de tonos negruzcos picotas y buen cuerpo, que apuesta por una intensidad frutal raramente encontrada en tintos con 17 meses de crianza, un derroche de fruta negra –moras y ciruelas- que rozan la confitura, no por la madurez sino por su intensidad, bien arropado por elegantes notas de vainílicos y cafetales, recubierto por un manto mineral en forma de tinta china. Mostrando un gusto fresco, rico, amplio, sabroso con un volumen que envuelve todo el paladar dejando una serie impronta frutal con aromas en su retronasal que evocan otra época. Taninos nobles de calidad maduros y dulces que están perfectamente integrados y ofrecen garantías junto a su acidez y graduación de evolución en botella. Armonía propuesta al igual que este tinto presentado y buscado por Antonio Fdez (Dom Vinos) además de un excelente jefe de sala y gerente, se asoma como cazatalentos en la búsqueda de estos vinos, maridado en esta ocasión junto a cordero acompañado con un gratiné de patatas, apuntando aún mas las virtudes de Montecastro con su frescura y elegancia.

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