El descubrimiento, franca complejidad...

Dados los tiempos y la multiplicación casi exponencial que ha vivido la Ribera del Duero en estos últimos años, con el nacimiento de cientos de bodegas, que el producto se ha diversificado de tal forma, que cuesta encontrar un Ribera de nivel y lo que es más importante con la tipicidad y por qué no Terroir. A pesar de su producción de 114000 bot. y 3000 magnum, ahí es nada.

MonteCastro nos presenta un vino muy complejo, que expresa sus aromas de forma directa y clara, resultando ser un vino muy franco, con gran potencial en nariz y boca, aunque equilibrado y muy largo. Invidando en cada trago a volver a repetir.

Su visual se expresa con muy buen cuerpo a base de notas de creza picota y ribete amoratado. En nariz nos pinta un lienzo donde las moras y ciruelas se dibujan sobre una cama de vainillas y minerales. Sorprende su intensidad frutal a pesar de sus 17 meses, donde pocas bodegas consiguen la integración que el largo tiempo ha podido ofrecer a sus vinos. Un caldo de y para disfrutar, donde la aireación le confiere una longitud mayor a base de sus notas especiadas, aparecen apuntes de tinta china -mineralidad- y ligeros tostados finos. En boca es goloso, amplio, paso tremendamente frutal, graso y con muy buen volumen que cubre al completo el paladar, buenísima estructura y rica acidez que le aportarán longitud en su guarda.

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Personalizar
Rechazar todas
Aceptar