Sale de la vinoteca a unos 13-14 grados. Buen corcho. Picota con ribete violáceo, lágrima abundante y densa, parece que anuncia el alcohol, un caldo limpio y brillante. En nariz me resulta de una intensidad media, aparece la fruta fresca casada con la barrica, mora, aroma semidulce... galleta con canela quizás. En boca me resulta demasiado alcohólico, con final astringente. Con el aireado de copa mejora ostensiblemente, se vuelve menos tánico: lástima no tener tiempo de ponerlo en un decantador fresco. Es un buen syrah, pero necesita de la oxigenación para liberar todo su potencial.
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