Desconcertante, pero bueno

Rojo rubí, ribetes rojizos, capa media. Ligera turbiedad.
En nariz es un vino desconcertante. Los tufos de reducción iniciales son brutales, lo cual hace que exija decantación. Con el aire va mostrando unos toques florales, una fresca fruta roja y un marcado tono herbáceo. Se va advirtiendo igualmente un ligero recuerdo balsámico.
En boca resulta fresco y agradable, con una buena acidez y un final frutal y mineral bastante marcado. Es largo y de correcta persistencia. Taninos pulidos y bien integrados. Una mencía fresca, curiosa y diferente.
Ojo a este vino porque de primeras sería rechazado. Parece una cuadra. Requiere aire y paciencia. Pero es un buen vino, un tinto gallego fresco y sabroso que confirma el curioso estilo de Raúl Pérez. No estoy de acuerdo con las notazas de Parker, pero está bueno. Unos 30 euros y 800 botellas. Caro y escaso, por tanto. Me ha gustado mucho más el Goliardo Caíño.

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