Trabajo excelente el de la familia Luengo, en la DO Abona, en el sur de la isla de Tenerife. Nos encontramos ante un monovarietal de una variedad autóctona, procedente de cepas prefiloxéricas: la baboso negro. Con un viñedo plantado a una elevada altitud y un mimado trabajo a pie de viña y durante el proceso de vinificación y crianza, se ha conseguido este Frontos Tinto Clásico, tinto de enorme personalidad y distinción. Con una cuidada presentación y etiqueta de líneas simplificadas y rectas, sobre la base de un logotipo que homenajea a los habitantes primitivos de la isla, se presenta esta "ansiada rareza" a la cata virtual de Verema.
Con una atractiva visual de color rojo granate, con reflejos anaranjados, el vino muestra un aspecto impecable desde que se vierte en la copa. La superficie del líquido es limpia, muy brillante, formando un espejo de reflejos luminosos en el que destellan irisaciones violáceas que, junto con el ribete de tonos cardenalicios, reflejan una juventud excelsa con mucha vida por delante. La lágrima es densa, transparente y lenta y recorre la superficie interior de la copa con su avatar glicérico.
La nariz es muy fragante, intensa. Se abre con facilidad desde el principio si se ha tenido la precaución de airear el vino durante al menos 10 minutos. Muestra un perfil de un enorme atractivo, con mucha complejidad. La paleta aromática recorre todo el espectro de aromas primarios, secundarios (en menos medida) y terciarios, de manera conjuntada, equilibrada y elegante. La fruta, aparece en primer plano dotada de animosas notas de cerezas y frambuesas, que en un principio resultan caramelizadas por una exquisita golosidad y que evolucionan posteriormente a un perfil mucho más licoroso. Hay mucha profundidad en los aromas que despliega este vino: bosque umbrío, con notas de hojarasca e, incluso, algún toque animal. Buenos balsámicos aportan volumen, y las notas especiadas, punzantes, de pimienta negra, aderezadas con apuntes herbáceos de hierbas de monte, de tomillo, van adornando el conjunto con maestría. Los tostados también están presentes, con recuerdos de café caramelizado y ahumados de la madera. Sutiles notas lácteas, de yogur, nos recuerdan la labor inestimable de las levaduras en el milagro del vino. Finalmente, viajamos a las rocas volcánicas que dieron a luz a esas bayas de baboso, y que han dejado en el vino la impronta de sus notas minerales de hierro y grafito.
La boca destaca, desde el primer sorbo, por una impresionante personalidad, que se convierte en elemento sorpresivo y ya admirado. Es un vino muy rico, goloso, amable, pero dotado a la vez de un carácter salino, sabroso, donde los minerales ferruginosos de la nariz están ahora potenciando los sabores frutales para llenar el paladar de notas de fruta roja, dulce, y envolver las papilas gustativas con irreverentes inundaciones de regalices y especias. Pero, además, como contrapunto, unos amargosillos muy apetecibles se unen con justeza a una bien entendida acidez, para dar frescura y atractivo al vino en su paso por boca. Tiene éste un recorrido estructurado, con taninos bien conformados y ricos, e importante peso frutal.
En definitiva, un vino sorprendente por su genuina personalidad y carácter, que no deja indiferente. Complejo en nariz, muy colorido, y muy sabroso y sugerente en boca. Un homenaje a la baboso negro en su mejor expresión. Felicidades a Bodegas Frontos y a Verema por permitirnos disfrutar de esta virtual.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.