Es verdad que las reminiscencias de tiempos pasados parecen que dejan recuerdos mejores de lo que la realidad fué. Quizás tenemos un mecanismo para olvidar más lo malo y para idealizar lo bueno del pasado y así seguir sobreviviendo.
Esta es una mistela del pasado que sigue viva, y en casa sigue y seguirá porque la familia de allí lo trae para aquí todas las navidades (como el turrón). Bueno es de vez en cuando y entre navidad y navidad, tenerla en la nevera y aprovechar para una dosis de recuerdo fresquita en el verano. Quizás el frescor le quita aromas pero también sensación alcohólica y se hace agradable como suplemento a una fruta de temporada recien cortada.
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