Otra gran sorpresa eslovena

Buenos vinos hacen en este diminuto y desconocido páis.

Amarillo muy intenso.

Nariz muy tímida al principio por estar cerrado y frio el vino. Después gana en amplitud adquiriendo un increible tono de dulce de membrillo, miel, nísperos, albaricoques.

En boca es un vino fresco sin apabullar con muy buena acidez y gran expresividad frutal (fruta amarilla). Lo mejor de este vino es su originalidad y su poco parecido con muchos vinos blancos que solemos beber.

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