Sí, piensen en el sonido de una ametralladora que puede con todo, ya sea exquisito pulpo, salmón ahumado de escándalo o jamón de salmón más salado que el anterior pero de una textura que impresiona. Este Jura es un cañón, un deleite para la neurona. La nariz, a mi al principio me recordaba un poco embutida, para evolucionar a moka, luego más floral, luego más afrutada, luego vuelven cosas del suelo, luego membrillos...Ra ta ta ta ta. Llega la boca, explosión juvenil, dicen los que saben que con más años alcanzan lo sublime. Buf, no sé si llegaré a comprobarlo pero mientras me quedo con este recuerdo. No sé muy bien cómo describir esa conjunción de acidez y amargor con ese alcohol tan integrado. Persistencia que recuerda a los límites matemáticos, cuando "n" tendía a ese ocho invertido que es el infinito.
Tremenda delicia de vino. A veces, el Marco se puede quedar en una simple greca, bonita, pero greca.
No me tomen en serio. Este vino es pura coña. Y la mala leche que dicen que tiene la ama, se la perdonamos. Lo merece. A seguir insistiendo.
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