Se mueve continuamente entre los dos mundos, con su tanicidad proporcionada. Especiado, curry. Toffee, café, chocolate... y luego fruta roja y acidez. Ligero y acuoso en el buen sentido. Toque de amargor, que se va de la mano de los taninos, para dar paso a la suavidad y una acidez que se despereza para convertirse en un trago sabroso y apetecible.
Se mueve entre la luz a la oscuridad. No para de moverse.
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