Cómo ha mejorado en 2 años y medio!.

Dos años y medio después vuelvo a disfrutar de una botellita y... ¡cómo ha cambiado la cosa!

De mi conclusión anterior ("bueno, pero esperaba más") tengo que pasar, tras este tiempo a decir que me ha convencido.

No es un vino que me emocione de verdad, quizás por el exceso de altura de las expectativas con las que siempre lo afrontas, pero es innegable que es un gran vino, de complejísima nariz (trufa y tierra mojada, licor de guindas, cereza muy madura, ciruelas negras, chocolate y regaliz), excelsa boca (plena y redonda) y gran longitud.

A ver si tengo la fortuna de probarlo dentro de otros dos añitos y esta vez me hace llorar...

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