Sabe a gominola de hierbas suizas recolectadas en nocturnidad y alevosía. Con recuerdos a sufflé de mango y crujiente de sésamo. El color es el de un Ferrari desgastado por el sol.. No, por favor. Este vino es mucho más sencillo que todo esto. Está buenísimo y no necesita tantos adornos. Llegan a ser obscenos.
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