Segundo tinto catado tras el Moncerbal 2001 y previo a L’Ermita 1996. Lo cierto es que ha sido el que menos ha gustado de todos….Pero lo cierto es que tenía una difícil lucha frente a él. Es un grandísimo vino, pero “alguien” le ha montado esta encerrona para dejarlo mal.
Café, fruta roja y negra, cueros, chocolate, son su presentación, deja claro sus orígenes. Es todavía un vino muy joven que partía con desventaja frente a sus rivales, pero estoy seguro, que con unos años en botella, plantará cara a lo que se le presente por delante.
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