Lo abrí, le quité una copa y lo dejé reposar en cubitera recostado casi una hora.
En este momento tiene un color amarillo dorado intenso un poco evolucionado.
Brillante, bonito.
Aromas a mieles, flores blancas, limón escarchado y un recuerdo suave de talco o tiza.
Acidez espléndida que causa un agradabilísima sensación cortante en la boca.
Magnífico, vino para comer, para chatear, para merendar, para desayunar..
Por menos de 25 €, se podría decir que es un vino obligatorio
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