Catado nuevamente este fin de semana, sigue siendo un vino que me gusta bastante siendo un buen ejemplo de vino de calidad a precio moderado a medio camino entre los vinos de corte clásico y los mal llamados "modernos" o de "alta expresión". Bonito color picota con menisco morado, nariz de buena intensidad, en la que, si bien es cierto, como señala algún forero, que quizá predominen las notas terciarias, se aprecia también la fruta que considero bien ensamblada con una madera muy elegante con notas lácticas, avainilladas, notas de sotobosque y animales, junto con finos especiados, pero sin saturar. En boca, ya es un vino pulido, con taninos sedosos, acidez correcta y un postgusto largo y ligeramente amargoso que invita a más.
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