Dorado pálido limpio y brillante.
Nariz de media intensidad que muestra unas elegantes notas varietales. Destaca una fruta blanca definida, manzana, pera, y unos ligeros apuntes tropicales, especialmente piña. Se advierten también tonos florales, herbáceos, vegetales y un ligero fondo mineral que aporta una gran elegancia. Nariz limpia, franca y muy varietal.
En boca es un vino muy limpio y realmente encantador por su pureza. De entrada fácil, muy redonda, con una acidez cítrica muy integrada y un final bastante profundo que deja sensaciones minerales. Recuerdos de fruta amarga en el posgusto. Correcta persistencia.
Un albariño con todas las de la ley que destaca por su excelente interpretación varietal y que no está muy lejos por calidad de su hermano mayor el Cepas Vellas. Magnífico trabajo de Gerardo Méndez. Precio correcto para su gran calidad (12 euros). Recomendable.
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