Presentación muy buena, botella y etiqueta espectacular, que no me hace pensar en un vino blanco sino en un conocido tinto del Bierzo.
Visualmente presenta un color amarillo pálido con tonos cobrizos, muy limpio y con una lágrima muy densa.
En nariz es intenso, dulzón, frutas tropicales, melocotón y melón.
En boca se presenta inicialmente con mucha acidez, que le da una sensación inicial carbónica. Tiene un final largo y ciertamente amargo.
Recomiendo no tomarlo solo, yo lo maridé con un lubina con hojaldre y champiñones y aparecieron notas de cítricos más agradables.
En cualquier caso, considero que tiene un precio excesivo (17€), comparado con otros blancos de similiar precio, como es el caso del Ossian 2005.
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