El vino nos fue servido por el hijo del marqués Nicoló Inciso della Rochetta, dueño y regente de esta ilustrísima bodega toscana.
La nariz abre algo verde, terca, y tras un rato ciertamente es mucho más mineral que frutal, al registrar mina de lápiz, virutas, piedras. Eventualmente se abre paso una fruta roja de discreto carácter, en un estilo bordelés "clásico", en medio de tonos de frutos secos tostados, piel, lavanda y regaliz. Paso en boca sofisticado, elegante, el hijo del marqués se detiene y dice "hay que esperar 15 años". Creo que se mostró un poco exhuberante, y no comparto su optimismo. Con todo, el vino tiene una carga tánica muy fina pero en cantidades industriales bien balanceada con la acidez, lo que da para pensar en un potencial mediano de guarda y una mejor calificación ulterior.
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