Catado en comparación al mismo vino de la añada 2004 que se presentó en la virtual de agosto, mantiene un color amarillo pálido con matices para mi gusto demasiado dorados aunque sea un vino fermentado y envejecido en barrica.
En nariz vuelven a ser predominantes las notas aportadas por la crianza en madera con la vainilla como gran protagonista aunque esta añada 2005 es mucho más compleja y deja entrever algo de fruta blanca madura (pera, manzana golden) y recuerdos de fruta tropical como piña y mango. Para mi gusto sigue predominando demasiado la madera pero van por buen camino buscando el equilibrio fruta-madera. Ojo con el grado alcohólico que puede jugar malas pasadas en futuras vinificaciones.
En boca tiene una punta más de acidez que la añada anterior. Buena untuosidad y aunque resaltan por encima de todo las notas de vainilla del roble, la fruta deja un recuerdo agradable al final de la cata.
Se ve una evolución hacia mejor aunque deberán todavía tener cuidado con el exceso de madera o potenciar mucho más la frutuosidad de las variedades. Seguramente un mayor porcentaje de Chardonnay le aporte al vino mucho más saber estar ante la madera que no la débil Albariño.
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