Cada vez me gustan más

No se si será por la edad -mía, más que del vino-, pero como os digo, cada vez disfruto más con este tipo de vinos.
Se mostró con un color rubí y menisco atejado marcando ya matices marronáceos.
En nariz es donde aparece el potencial de este vino: complejo en matices -bien es cierto que todos terciarios como no podía ser de otra forma después de 28 años- entre los que aparecían notas de guindas en licor, canela y torrefactos, pelo y cuero, apuntes de alhacena, sutiles matices de sotobosque y teja húmeda.
En boca muestra aún buena acidez, elegante, sutil, con buen recorrido y ligero amargor final, pero marcando esa querencia a seguir disfrutando.
Encajó a la perfección con un goulasch de ternera de Morucha y guarnición de basmati

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Personalizar
Rechazar todas
Aceptar