Cata vertical 2000, 1995, 1983, 1976 y 1967 en 9º Encuentro Verema
No se trata de una añada muy celebrada pero sirvió de constatación de la lozanía de estos monstruos tras 27 años de vida. Nos encontramos un vino increíblemente frutal, con presencia de maderas finas evocadoras de la atmósfera de la bodega (según apunte de la directora de cata), regaliz, chocolate y trama carnosa deliciosamente dulce.
Su paso por boca es envolvente y sensual. Grata sorpresa y fantástico estado evolutivo para este VS que pervive con muchas de sus cualidades originales y sin rastro de la más mínima oxidación. Está plenamente disfrutable y emociona por su tozudez.
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