Rojo cereza de capa alta y pequeño ribete teja anaranjado. Compleja nariz de perfil terciario con aromas de la serie animal junto con otros frutales evolucionados que recuerdan a las cerezas y fresas silvestres. Hay notitas cárnicas, de faisandé, sangre, de hojarasca en descomposición sobre tierra húmeda y negra, nuez moscada y clavo, algarrobo, ebanistería, maderas aromáticas, mineralidad calcárea y flores marchitas. Sensaciones de tabaco de pipa, humus, tierra batida y bosque umbrío, en un conjunto que podríamos definir como especiado, otoñal y de caza. En boca es sedoso, fresco, con estructura tánica domada que le aporta elegancia, aunque aún se perciben sus tostados, cierta vegetalidad amargosa / especiada y de tabaco. En la evolución saca sabores de frutillos rojos del bosque maduritos y especiados ( grosellas ), junto a sensaciones de caramelos rojos y su típica acidez. Posgusto levemente amargoso / vegetal. Retronasal terciaria, donde se perciben las notas de cueros, la caza de pluma, así como el tabaco de pipa y las especias. Esta pletórico, con aromas terciarios elegantes y una boca fresca, sedosa y sutil, donde juega lo especiado y de la serie animal dejando a la frutilla silvestre ese carácter exótico y picante. Un excelente vino y que está teniendo un desarrollo en botella espectacular. Esto si que es Rioja Alavesa en estado puro y la confirmación de que Fernando Remirez de Ganuza desde sus inicios pudo sentir el futuro de sus vinos.
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