Un portento de finura, frescura, elegancia y juventud a sus casi 21 años

Un 10 al corcho:

Largo, de buen grosor, algo hinchado por dentro (como debe ser), en absoluto perfecto estado. No ha hecho falta láminas ni historias: con un sacacorchos de dos tiempos normal y con algo de cuidado (por si acaso), ha salido absolutamente impecable y entero (como si fuera un vino embotellado hace 2-3 años). El corcho estaba muy poco bañado por el interior para llevar embotellado el vino 16 años (más bien parecía llevar 2 años embotellado): ni medio milímetro de penetración del vino, de color rojo picota y un aroma excelente a frutos rojos maduros y tabaco de pipa.

Desde luego que, este corcho, da la sensación de que habría permitido que el vino viviera otros 21 años tranquilamente y con totales garantías de estar todavía en buen estado.

Decantado de 90-120 minutos (aunque catándolo poco a poco desde el inicio para no perdernos nada).


Visual: rojo cereza-rubí de capa media, ribete ligeramente anaranjado-transparente, limpio, brillante y con muy buena y excelente lágrima de lenta caída. Sólo al final de la botella, aparecen algunas partículas (posos) sin importancia que le hacen perder un poco su limpieza inicial.


Nariz: de muy buena intensidad a fruta roja y, sobre todo, negra licorosa pero con frescura (nada empalagosa), especias, regaliz, tostados suaves, pimienta negra, clavo, maderas finas, tabaco de pipa, caja de puros, tabaco rubio, vainilla, coco, flores violetas (muy floral), también algo de flores marchitas, muy ligeros aromas a setas, champiñón y ligero musgo, monte bajo, herbáceos y unos muy suaves, en la lejanía, aromas a aldehídos y etanal.

Vino muy complejo en nariz pero, a la vez, se ve muy joven y fresco.

Eso sí: cuanto más tiempo abierto y decantado, más se crece. Ha sido una pena no haberlo tenido más tiempo (90-120 minutos es tiempo pero no demasiado, habría que haberlo dejado de 3-5 horas decantado).


Boca: entrada de ataque fresco, muy suave y sedosa, de buena potencia, de volumen medio inicialmente, entra vertical pero luego se expande a toda la boca: por lo cuál da la impresión de tener un volumen mayor. Densidad media. Se percibe esa tremenda acidez y equilibrio en el paso por boca que aumenta la sensación de frescura y agilidad en boca. El tanino es poderoso y joven todavía pero, a la vez, es fino, delicado, sedoso, dulce, elegante y pulido. Final largo, muy largo, con una retronasal y postgusto sabrosas y elegantes, con fruta en licor, regaliz, especias y maderas finísimas con un toque muy ligeramente amargoso que lo redondea de forma fantástica y que invita a seguir bebiendo.

Frescura, juventud, elegancia y equilibrio en boca son las palabras que mejor lo definen.


Espectacular este 904 de la añada 1995.

Muy joven, viendo el vino y el corcho, con otros 20 años más de vida (si se conserva adecuadamente, claro).

EMHO, creo que es ahora cuando de verdad se puede empezar a disfrutar de este vino de verdad: después de 16 años embotellado (desde Julio de 2000). Está todo perfectamente conjuntado e integrado y creo que está ahora mismo en fase óptima de consumo pero todavía con margen de crecimiento y maduración del tanino en botella.

Vinazo sin paliativos.

Me quedan 5 botellas, iremos viéndolo evolucionar en años venideros (si es que aguanto y no me las bebo todas antes...).

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