Realmente poco más que añadir a la nota de Víctor.
Recalcar la magnífica boca que presenta este vino, limpísimo, con una acidez que refresca y da armazón, pero sin ocultar la fruta, la mineralidad y sin restarle un ápice de elegancia. Un tacto sedoso fantástico, un recorrido final largo y amplio y una persistencia larga, sútil, serena. Lo dicho, para repetir y repetir, y para guardar, a ver.
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