Como se desprende de la nota de Ricard es en los vinos blancos donde mejor se ve el perfil y potencial de los vinos de Terra Alta. Este vino color pajizo pálido tiene una nairz muy floral, pero nada liviana a causa de una importante carga de toques ahumados y tostados que le dan seriedad. Notas de pera reunión y algún recuerdo a fruta tropical lo adornan. En boca resulta amargoso, con buena acidez y notable recorrido. La madera está aún bastante presente, sobre todo en la fase gustativa, pero con algo de botella debería ganar en armonia y presencia. Un vino a seguir aunque a un precio algo complicado para el mercado nacional.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.