Rojo cereza de capa alta y pequeño ribete granate de irisaciones teja. Nariz ribereña a la antigua con esas notas de tueste dulzón ( creo que de las barricas americanas de esa época ), frutillos del bosque, mentoles y matices elegantes de la serie especiada - animal que dotan al vino de gran complejidad. Hay cueros finos, pimienta, tierra de maceta, maderas en descomposición con su hojarasca y tierra negra batida. Tiene un aroma de sotobosque, vegetal pero también frutal, con su camino de tierra que le da cierto carácter umbrío y fúngico. Lentisco, acebuche y cueros viejos ( guadarnés de caballo ), además de pastel horneándose. En boca es rico, hay un sabor de fruta silvestre pochadita que traslada una sensación como de goma quemada muy rápida por vía retronasal, de especias que recuerdan a la baya de algarrobo y que incluso le da un matiz de hidrocarburo por retronasal y amargoso en la evolución. Después salen las notas especiadas, vegetales y de la serie animal, que insisten en el posgusto dejando una sensación dulzona que es agradable y otorga al vino más complejidad junto con el resto de matices terciarios. Definitivamente es un Ribera maravilloso, con un perfil ya sea intencionado o sobrevenido por el azar ( realmente es casi mejor lo segundo propiciado por lo primero, como les pasa a los grandes vinos ). No sé qué más se puede esperar de un vino de Ribera del Duero, por ese motivo le he puesto esa puntuación, pensando siempre que cabe la mejoría que le pueda dar la botella o mejor dicho el momento. Cuando los vinos pasan del 9.5 mucho tiene que ver esta metafísica cuestión del beneficiado catador.
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