Curioso vino sudafricano. Había escuchado que en sudafrica se elaboran Chenin de buena calidad, pero este vino supero mis espectativas.
Etiqueta original, muy bien lograda en blanco y negro. Con ver el ensamble y el tipo de vinificacion, se nota que hay un buen trabajo de enología detras de este vino.
Color dorado claro, muy limpio. Lágrima muy abundante, medianamente gruesa.
Nariz no demasiado compleja pero muy expresiva, donde destacan notas florales y a fruta de hueso. Podria decir que el aroma me recuerda al melocotón blanco o el paraguayo.
En boca se percibe un muy buen equilibrio, ligero dulzor, acidez refrecante y la fruta previamente descrita en nariz, en su punto optimo de madurez. Postgusto muy agradable, mas largo de lo que esperaba.
Es un vino muy disfrutable, pienso que es un vino muy gastronómico pero también se puede disfrutar solo.
Grata sorpresa, muy buen vino.
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