Vista: Color amarillo con reflejos verdosos, de gran limpidez y brillo.
Nariz: Amplia y cambiante. Arranca con fruta tropical (piña, lichi), pera y melocotón, para luego dar paso a sutiles notas anisadas que le aportan complejidad a medida que se oxigena.
Boca: Seco, tenso y con una acidez marcada que le da mucha vida. Sorprende por su volumen, buena estructura y un final muy largo. Va mucho más allá de la típica expresión aromática de la variedad.
Terruño: Procede del Val do Salnés, cuna histórica del Albariño. La marcada influencia atlántica, la cercanía al mar y el clima oceánico definen su carácter fresco y salino.
Elaboración: Monovarietal con vendimia seleccionada y fermentado con levaduras autóctonas de la propia zona.
Momento óptimo: Delicioso hoy, pero con un gran potencial de guarda (2–3 años). Ganará complejidad, pasando de la fruta fresca a matices más maduros.
Maridaje: Ostras, almejas, pulpo, pescados blancos, arroces marineros, cocina japonesa y platos grasos donde su acidez limpie el paladar.
En resumen: Un Albariño con gran tensión, fruta y longitud. Un blanco con un presente fantástico y un futuro muy prometedor en botella.
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