Dorado intenso con una ligera turbidez. Increíble color para un vino blanco con … ¡50años!
Una vez abierto y filtrado, se muestra intenso y tremendamente complejo en nariz desde el primer instante. Quedan unas deliciosas notas de fruta blanca madura, flores marchitas, notas claras de miel, toques de maderas nobles y ebanistería fina, hierbas aromáticas, almendra amarga y piel de naranja confitada. Con el aire se vuelve todavía más complejo y misterioso. Un verdadero espectáculo.
En boca es un cañón pleno de matices. Tiene una todavía increíble acidez y resulta largo, graso, frutal y placentero como pocos. Final eterno, persistente, que deja unos recuerdos de frutos secos amargos e incluso cítricos. Su viveza y ligereza llena de matices te descoloca, te redefine el concepto de la longevidad en un vino blanco.
Sin duda el más grande vino blanco español que he probado y uno de los mejores del mundo. Superior al también extraordinario 64, pues este tiene más vivacidad y fuerza. Este tipo de vinos te redefinen todos los conceptos sobre los vinos blancos. No puedo puntuar, este vino está por encima de los números. Por encima de todo. Un mito. Inolvidable.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.