Decidimos acompañar la llegada del año con este LdH del 57, sin duda uno de los mejores blancos que existen en el mundo.
Se presenta color oro viejo un poco turbio. Tuvimos serios problemas con el tapón completamente deshecho.
El aroma era profundísimo y complejísimo, hojarasca mojada, heno, cítricos como pomelo y corteza de limón, hierbas del monte y una polisinfonia de todo.
Cuerpo alto, suavidad extrema, gran volumen y estructura, mantiene acidez, enormemente expresivo, está opulento, gordo, amplio y redondo, expresividad propia y largísimo. El mejor blanco que conozca. Feliz 2008¡¡
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