Pura mineralidad en nariz con un punto salino y aromas ligeramente reductivos. También fruta blanca y quizá algo de cítricos (no sé si los confundo con la fuerte salinidad que emite), pero domina la mineralidad por encima de todo.
“Rotsbank” quiere decir “banco de roca”, reflejando el sustrato rocoso del viñedo que tiene una capa de arena superficial muy fina. De ahí debe salir esta mineralidad: terroir!
En boca entra untuoso, amplio y con acidez creciente y vertical. El final es largo con un posgusto que combina un punto de golosura con un ligerísimo amargor muy salino y sabroso que acompaña la fruta y la mineralidad, que nunca se apaga.
Equilibrado y elegante. Con muchísima vida por delante, lo que me hace lamentar que fuese mi única botella.
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