Bodega: Bodegas Hispano+Suizas · Denominación: D.O.P. Valencia · Variedad: 100% Albariño
Presenta un color amarillo pajizo.
En nariz tiene una intensidad media, con pimienta blanca, vainilla, fruta compotada, notas de hueso y un componente balsámico. Aparecen también tostados y recuerdos de paja, junto con una sensación que denota trabajo de lías.
En boca es secante, con cuerpo, peso y mucha acidez. Persistente y con recorrido. Para mí es un vino claramente gastronómico.
Elaboración. Es uno de los vinos técnicamente más singulares de esta cata. La uva procede de cepas de Albariño de baja producción y se vendimia manualmente. Después de pasar por frío, se despalilla y estruja, realizando una maceración prefermentativa en frío con las pieles y posteriormente un ligero prensado neumático. Tras aproximadamente 24 horas de decantación estática, únicamente la parte limpia del mosto pasa a fermentar a unos 16 ºC en barricas nuevas de roble americano de 400 litros.
Terminada la fermentación cambia completamente de recipiente y permanece sobre sus propias lías en depósitos Galileo, esferas de cemento, hasta su embotellado. La combinación es poco convencional: maceración pelicular, fermentación en madera nueva y posterior trabajo sobre lías en cemento esférico.
En mi cata aparecen vainilla, tostados, cuerpo, peso, mucha acidez y trabajo de lías. La elaboración ofrece un contexto técnico interesante para comprender esas sensaciones sin necesidad de incorporar ningún descriptor procedente de la nota comercial.
Territorio. Aquí encontramos otra de sus singularidades: un Albariño cultivado en Requena, aproximadamente a 750 metros de altitud, sobre terrenos calcáreo-arcillosos y bajo la combinación de la influencia mediterránea y las condiciones de la meseta. Es trasladar una variedad inevitablemente asociada al Atlántico a un escenario vitícola completamente diferente.
Vida del vino. Su cuerpo, peso, elevada acidez, persistencia y elaboración permiten pensar en una evolución interesante en botella. No tendría prisa por consumirlo, aunque tampoco establecería una ventana excesivamente larga sin seguir su evolución. Tiene estructura suficiente para ganar integración durante los próximos años.
Maridaje. Lo veo especialmente con pescados al horno, arroces de pescado o marisco con cierta intensidad, ahumados, verduras asadas, carnes blancas y quesos con cierta curación.
Un Albariño mediterráneo muy particular, con cuerpo, peso, mucha acidez y una elaboración que lo convierte en un vino claramente gastronómico.
Ya recuerdo que catamos el albariño Casa Julia (tanto de depósito como embotellado) en 2025. Fue durante la visita a la bodega en el encuentro de Foreros Verema, acompañados por el enólogo y propietario Pablo Ossorio, de Hispano+Suizas
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