Nariz potente con aromas cítricos (limón) y muy minerales. También fruta de hueso (melocotón), lácticos y mucho fruto seco (nueces, piel de almendra tostada).
En boca la burbuja, abundante, cosquillea sin molestar. Entra vinoso, amplico y con buen cuerpo, estupenda acidez y persistencia larga.
De los buenos!
Por cierto, que este nombre tan curioso viene de la unión de dos palabras griegas "mykos" (hongo) y "rhiza" (raíz) y hace alusión a la simbiosis que en ocasiones se da entre hongos y raíces de plantas; alude a la agricultura biodinámica que realiza la bodega.
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