Para un desconocedor de estos espumosos como soy yo, lo primero que llama la atención son los aromas a flores marchitas y cómo éstas pueden ser tan, tan elegantes. Pero es que la copa estaba llena de matices y complejidad. Los frutos secos y los cereales tostados junto a la vainilla y alguna que otra nota del roble muy integrada, la burbuja pequeñísima, casi inapreciable (y que en la copa formaba excelentes ramilletes), acariciante en boca, y de una acidez envidiable, sólo puede dejar a uno con la sensación de descubrir un mundo de sensaciones ora festivas (esa lujuria asociada al champán), ora introspectivas (puede entrar también en la categoría de meditación). Para beber en compañía (tres es multitud), mucho, y difrutar más.
Puntuación de neófito: 9/10
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.