Vino Bobal Blanco 2019: A la rosada.... digo Blanca bobal!!!


Pues eso, un vino muy curioso, que tira más hacia un rosado que a un blanco, pero que ya es un paso adelante en la elaboración de vinos de la zona.

Comenzaremos por el innovador diseño de la botella, una etiqueta moderna, un corcho correcto y ya menos información sobre la elaboración. La botella es muy llamativa, pero terriblemente incómoda si la quieres almacenar.

El color de este blanco está tirando al asalmonado, tipo el Viña Real Rosado. Es muy limpio, brillante, con destellos asalmonados y plateados. Ligero carbónico y buena lágrima, densa y lenta.

En nariz, aparece fruta blanca (pera), con muchos cítricos que la rodean, con notas herbáceas, florales.... Hay también pimienta blanca, melocotón, suaves anisados y toques dulces, como de bollería. Poco a poco aparecen frutillos rojos, como fresillas muy muy maduras, con ese toque goloso. Notas minerales y de matorral siguen desfilando, con un punto vegetal, que le da frescura, con toques como de regaliz.

Aumenta temperatura y se mantiene esos cítricos y flores, con más presencia de pera madura y ese toque de pastelería por detrás.

En boca a temperatura alta, se notan los cítricos maduros, las notas herbáceas, ese toque de bollería y unos amargores marcados. Se me queda un poco corto en boca, pero deja un postgusto floral. Es cremoso, glicérido, pero esa subida de temperatura no molesta para nada.

Bajando temperatura, se notan las fresas ácidas, ese toque de níspero que comentaba Oti, las flores, una buena acidez y salinidad. Te da una patada de fresillas y nísperos y en el postgusto aparece la pera a ver qué tal va el percal.

Se empieza a desinflar un poco.... Ha empezando más fuerte al principio y se le echa en falta un punto más de acidez.

 

Vino gastronómico y curioso, que, desde luego, no pasará desapercibido.

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