Este curioso monovarietal de tempranillo blanco con una botella y estilo de corte clásico pero con el detalle de un dinosaurio dibujado en su etiqueta frontal. La explicación viene porque está elaborado en la subzona de Monte Yerga y por lo visto esta zona es reconocida por el Barranco Perdido, el mayor yacimiento de huellas de dinosaurio de Europa.
Es limpio, brillante y cristalino. Amarillo pálido con relfejos algo dorados y lágrima lenta.
En nariz a copa parada tiene buena intensidad, media tirando a alta. Mucha fruta tropical. En copa agitada además de seguir muy frutal, sobre todo piña y plátano, también algo de fruta blanca.
En boca tiene una entrada potente, untuosa, salina. Muy frutal, melocotón, con muy buena acidez. El final es elegante y goloso.
Lacrimus tempranillo blanco 2019
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