Catado a ciegas, nada hacía sospechar los 18 meses de crianza que tiene el vino.
A la vista, es de un color picota, de capa alta, my opaco. En la nariz conserva muchos matices a fruta roja, como de fresas y frambuesas. Resulta vivaz y juvenil...me evocó un paseo por el campo en primavera. En la boca es fino, jugoso, alegre....el aporte de la madera no ha ocultado el frescor y lo frutoso, así que me pareció muy equilibrado. Un castellano respetable, pero, de forma positiva, sin mucha seriedad.
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