Vino Refugallo Blanco 2016: Y lo que te rondaré godella


Porque aún está pletórico, creciendo, desarrollándose y mostrando su poderío. Es de los blancos que más me gustan de esta bodega.

Y eso que la nariz aún tiene notas de juventud, con manzana crujiente, mentolados, pero con notas como pera madura de agua, matorral, mineralidad intensa y un toque marino que le dan complejidad y un toque maduro. Los cítricos parecen tímidos, pero van apareciendo y ganando presencia. Flores blancas, pimienta blanca, suave vainilla, nuez moscada... Tiene poderío y la bravura de los jóvenes.

En boca la acidez es excelente, con esa fruta en sazón y notas herbáceas y mentoladas que le dan un amargor juvenil. Cítricos jugosos, esa pimienta blanca y salinidad, los toques minerales, flores, esas especias dulces y con notas cremosas. Muy buen cuerpo y con un postgusto laaaaaaaaaargo.

Si envejece tan bien como la añada 2008, estamos ante un vinazo, porque chicha tiene.

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