Color amarillo dorado intenso, límpido y brillante, abundantes y finas lágrimas.
Se aprecia el paso del tiempo y la huella que ha dejado en él. La bodega habla de vino de guarda eso me animo a comprarlo.
Es de un aroma fino, con un fondo algo denso y concentrado donde sobresale un toque a lías y un alcohol fragante dentro de un marco fresco y balsámico. Hay flores marchitas, heno seco, tiza, hierbas medicinales, manzanilla seca, malvavisco. La fruta es tenue, se aprecia una rica manzana madura junto a un leve aspecto cítrico, fondo meloso y almibarado.
En boca la entrada es suave, algo tierna, sedosa, el alcohol sujeta y calienta el conjunto, la acidez ha decaído pero no se ha perdido del todo, alivia la fortaleza del alcohol, dando un paso algo más jugoso y cítrico, es como un recuerdo. Tiene tacto, es salino, mineral, con carga y trae lo sentido en la nariz con las hierbas y las flores y esa lánguida fruta blanca.
Acompaño la cata del vino con una canción de Joe Jackson, Cha Cha Loco, que anima por completo el conjunto.
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