Vino Viña Pedrosa Crianza 2000: Una maravillosa experiencia, es un vino complejo y que ha desarrollado su personalidad en botella a la perfección.


Rojo cereza de capa alta con ribete anaranjado. La nariz transmite al principio ese carácter austero y recio de la Tinto Fino Ribereña con años en botella, pero a la vez elegante y claro en las intenciones. Muy terciaria tiene notas de cueros finos, especias (pimienta), ciertos matices fúngicos y de calado subterráneo, tierra batida, turba humeante y respecto a la fruta hay aromas de confitura de frutillos silvestres como podrían ser moras y grosellas, que también aportan su perfil especiado y potenciador de la serie terciaria / animal. Las grosellas son evidentes, las especias, los cueros muy finos y caza de pelo también, alguna notita de hierbas medicinales y conforme se airea el vino en el decantador adquiere más valor de bouquet. En boca es muy rico, frutal pero ahora los sabores quizás los identifico más con la fruta roja, que en el paso se hace más madurita, pocha y quizás tenga efluvios de guirlache y garrapiñada por vía retronasal junto con los anisados. Posgusto de fresas en el horno, anisados, muy rico y fresco, gracias a una estupenda acidez, donde también se percibe una ligera sensación amargosa y de tabaco. Una maravillosa experiencia, es un vino complejo y que ha desarrollado su personalidad en botella a la perfección. Dios mediante será un placer y sobretodo una curiosidad ir probando el resto de botellas que tengo en mi bodeguita para ver hasta dónde llega, pero la verdadera curiosidad recae en probar un Viña Pedrosa de 2018 dentro de 19 años y ver si está como mínimo tan completo como este, ahí radica el reto de cualquier Bodega. Una maravilla.

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