El ganador definitivo de la noche. Este vino, para ser de donde viene, es

El ganador definitivo de la noche. Este vino, para ser de donde viene, es casi milagroso. Es un beerenauslese mexicano.
Dorado brillante, muy denso, en nariz tenemos durazno, melón, nueces y una intrigante nota a clara de huevo. En boca es mantequilla derretida, con durazno, pan tostado, miel de abeja, coco, piel de naranja y otros cítricos, con una acidez que cobra vida y con un sabor a roble picante muy elegante en un final laaaargo.
Raro y caro (40 dólares por 500 mm), tiene todas las trazas de botrytis, aunque no lo espefica la bodega.
Acompañó de maravilla quesos azules y habanos Partagas.

Cookies en verema.com

Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.

Personalizar
Rechazar todas
Aceptar