Qué gran sorpresa me he llevado con este Guardaviñas del gran Abel Mendoza. Nada de sulfuroso añadido y tras NUEVE años estaba fantástico. Uno de esos raros vinos deliciosos, finos, con perfecta acidez integrada, que incitan a beber y beber. Maravilloso. Una prueba más de cómo muchos vinos hay que tener paciencia para esperarlos en un mundo lleno de infanticidios e impaciencia. De ahí la importancia de tener una vinoteca amplia.
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