Dorado, limpio y brillante.
Notamos ya una nariz muy completa, dispuesta desde el descorche. Piel de mandarina, miel, pimienta, pan tostado, almendras, notas ajerezadas, ese aroma tan característico a cartón mojado, pólvora y mineralidad.
Boca más austera que en anteriores añadas, con un paso salino y que hace salivar. Cierta dosis maderosa y medida acidez, matices ambos marca de la Casa. Flores secas, monte bajo, fruta escarchada, mazapán y oxidación.
Postgusto largo y complejo.
No conozco nada igual a estos precios, Tondonia es algo único, uno de los vinos más identificables que conozco. Además, y sobre todo en blancos, noto desde el 98 mayor nivel. Veremos dónde nos lleva este prometedor 2001, hay muchas esperanzas depositadas en él.
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