Leo el comentario que puse en febrero de 2015 y mis sensaciones son similares, pero con algunos detalles que mejoran el conjunto. El color es ligeramente más evolucionado, lógicamente. En nariz han empezado a aparecer los hidrocarburos, aumentando en complejidad y con una intensidad aún elevada. En boca es un cañón, esa magnífica acidez, esos elegantes amargos finales, de paso untuoso, muy buena persistencia y de trago laaargo. Diría que de este GC Vorbourg ya no me quedan botellas, pero sí algun Clos St Landelin. No sé si tardaré en abrirla porque si bien la acidez y estructura del vino le augura un buen futuro, ahora mismo está espectacular.
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