Botella idéntica a su "hermano" Viña Zorzal Garnacha 2013 que probé ayer.
Esta botella tiene 1 año más y, en teoría, debería estar mejor.
Para empezar el corcho es de una calidad sensiblemente inferior a la Garnacha de ayer: más corto, de aglomerado y aunque muy poco bañado en vino rojo rubí por el interior, comparo ambos corchos y no hay color: el de la Garnacha 2013 es infinitamente mejor (desconozco si han cambiado de corcho en 2013 respecto a 2012).
Visual: rojo picota de capa media, ribete rubí-azulado-transparente. Tiene más capa que la garnacha y parece, con un año más, más joven que la garnacha... Buena lágrima, limpio y brillante. Muy bien en visual.
Nariz: De entrada aparece bastante fruta fresca pero... también, pasados unos segundos del descorche, muchísimos terciarios no muy agradables y demasiado preponderantes: aromas animales, piel de animal, carne fresca, algo de establo y cueros. No esperaba de un vino tan joven (poco más de 2 años), tantos aromas reductivos, a cueros, carne y animales al inicio. Está claro que, como recomiendan en alguna web, es mejor decantar este vino (frente a la Garnacha que no lo necesita). Lo dejamos un tiempo descorchado pues los aromas (tufo) animal son bastante preponderantes (80% frente a no más de un 20% de fruta).
Con el tiempo descorchado (40-45 minutos), ya parece un poco otra cosa, los aromas reductivos y animales siguen, pero se reducen y ya noto algo de fruta fresca roja y negra, alguna especia, caramelo de café, chocolate y algún herbáceo/vegetal. Mejora pero no enamora para nada (la garnacha inmensamente mejor en nariz).
Boca: entrada fresca y suave, frutillos rojos y negros en el paso por boca junto a cacao, chocolate negro y bombón de café. Excelente acidez. Tanino muy muy presente y con 2-3 años de margen de mejora. Más tánico, con más acidez y cuerpo que la garnacha aunque algo menos frutal. Final bastante largo (más que la garnacha), con fruta, chocolate, torrefactos y un buen toque de aromas animales por la retronasal pero que no son, en este caso, tan preponderantes y desagradables como en la nariz.
Un vino raro. Joven, en general con mejor visual que su hermano "garnacha", con una buena boca más poderosa que su hermano, pero con una nariz, francamente, floja, rara, terciaria y decepcionante.
Mejor verlo y beberlo que olerlo (ideal para gente resfriada pues sólo verá y beberá).
No sé si será la botella. Intentaré darle una segunda oportunidad... pero el corcho, estando impoluto, me ha decepcionado pues el Viña Zorzal Garnacha 2013 tiene un corcho mucho mejor, es algo más complejo que la garnacha, pero menos frutal y equilibrado. La nariz de este vino, de no ser de una botella aislada, es un lastre para el mismo pues resta enteros (y nota) a su calidad global.
Ya tenía "informes" de algún forero que prefería de todas todas la garnacha al graciano y creo que, de momento, le tengo que dar la razón. En cualquier caso, espero darle una segunda oportunidad si consigo otra botella de esta añada 2012.
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