Curioso vino de garnacha blanca de más de 150 años en Extremadura que me lo dio a probar Carlos en Vinacoteca. Un vino seco y con unos aromas a frutos secos que me recordaba el aroma de algunos vinos de Jerez. Color amarillo claro y brillante. En nariz aromas sobre todo a frutos secos, fruta blanca y fruta tropical, especias y notas minerales. En boca entra muy bien, muy seco, pero muy agradable, fruta blanca y madura. Un vino untuoso y bastante largo. Bueno e interesante.
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