En la línea de frescura habitual

Dorado intenso limpio y brillante.
Nariz intensa y compleja, francamente expresiva, una manzanilla muy trabajada en las escalas y que siempre expresa una frondosa flor. Punzante y directa, frutos secos, infusión de hierbas, notas yodadas, brisa marina, ahumados, ebanistería. Con ese recuerdo mineral, yeso, albariza, que define una nariz llena de frescura.
En boca es un vino más potente pero igualmente placentero por su equilibrio, la menor acidez siempre queda compensada por esa sapidez calcárea que resulta casi adictiva, con ese recuerdo final de frutos secos amargos y el carácter salino. Larga y persistente, con esas sensaciones herbáceas.
La manzanilla de Navazos procedente de Sánchez Ayala siempre nos resulta fresca y pletórica, llena de una flor muy viva, por eso nos gusta más entre los 6 meses y el año de su saca (en este caso Nov 14) que dejándola más tiempo, en este momento está muy balanceada entre esa frescura y la prestancia que da la botella. Excelente como siempre.

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