Siete días después.

Nada que no hay manera de que me abstraiga o prescinda de este agradabilísimo vino, sabiendo que tengo existencias.

Se encuentra en un momento extraordinario por su frescura, acidez y frutosidad, y aunque me consta que crecerá en botella, no tengo la paciencia de esperar.

Todo sigue igual, un espumoso muy agradable y sobre todo con excelente personalidad.

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