Rojo cereza con ribete pardo.
Nariz de excelente intensidad, franca, clara y equilibrada. La fruta está presente, algo más tímida en años anteriores pero aun se percibe esa fruta roja, esas guindas en aguardiente, con esas notas de chocolate y cacao, ese fondo fresco de sotobosque y balsámicos, de tierra mojada...
En boca es puro terciopelo, el tanino se transformó en una trama compleja, fresca, con cuerpo, una acidez envidiable y un desarrollo amplio hasta su largo recorrido que culmina con unas notas balsámicas y amargosas muy ricos.
Es de esos vinos que podrías estar horas sacando descriptores, aunque cuando llevas cinco minutos te das cuenta de que lo que quieres es cerrar los ojos y disfrutar de él.
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